Psicoterapia breve a largo plazo.

Hoy en día persiste la idea de que el cambio terapéutico efectivo exige necesariamente mucho tiempo. Esto es cierto en algunos trastornos, pero no en la mayoría de los problemas que son objeto de tratamiento psicoterapéutico. Los datos demuestran que solo una cuarta parte de los pacientes necesitan una terapia con un número de sesiones elevado, otra cuarta parte no necesita un número tan elevado y para la mayoría son suficientes unas pocas.

Un tratamiento puede ser al mismo tiempo breve, porque se desarrolla con un número reducido de sesiones, y a largo plazo porque se prolonga en el tiempo, con sesiones cada vez más espaciadas.

Si adoptamos este punto de vista operativo, una psicoterapia puede prolongarse en el tiempo con pocas sesiones y, por el contrario, puede ser de tiempo breve, pero con muchas sesiones muy seguidas. En los casos más graves, puede necesitarse un periodo prolongado de terapia para que la persona rompa en primer lugar los esquemas patológicos que la mantienen atada a la sintomatología invalidante y construya luego un nuevo equilibrio psicológico, gracias a experiencias reales de aprendizaje y adquisición de confianza en los propios recursos. En estos casos también se puede recurrir a una intervención que no exige necesariamente cientos de sesiones: esto es, una terapia intensiva en su primera fase dirigida a anular la sintomatología invalidante mediante técnicas terapéuticas específicas para el trastorno, para pasar luego a estabilizar los resultados mediante un proceso de larga duración con sesiones clínicas cada vez más espaciadas, y acabar con follow-up de comprobación. Para ser más concretos, una psicoterapia de este tipo puede desarrollarse en menos de quince sesiones a lo largo de dos años.

Un cambio terapéutico realmente eficaz ha de tener como primer objetivo terapéutico la extinción del trastorno y de sus manifestaciones sintomáticas. A continuación, debería construirse un equilibrio psíquico conductual que permita al individuo evitar recaídas en el trastorno y expresar sus plenas potencialidades.

Por ello es útil considerar la patología como una “homeostasis insana”, que hay que sustituir por una “homeostasis sana”.

Extraído de «Psicoterapia breve a largo plazo» ( Nardone, Balbi,  Vallarino y Bartoletti , 2019).

 

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