Ansiedad: comprenderla para enfrentarla

La ansiedad es una palabra que escuchamos con frecuencia, tanto en el lenguaje cotidiano como en los consultorios psicológicos. De hecho, es uno de los términos más buscados en internet, justo detrás de la depresión. Pero ¿qué es realmente la ansiedad y cuándo se convierte en un problema?

Desde el punto de vista clínico, la ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante una amenaza. Sin embargo, cuando esta sensación se vuelve persistente, intensa e incontrolable —especialmente si dura más de seis meses— puede transformarse en un trastorno que afecta profundamente la calidad de vida.

Las personas que padecen ansiedad viven en un estado de alerta constante. Su mente se enfoca en amenazas futuras, muchas veces imaginarias, y su cuerpo reacciona con síntomas físicos como tensión muscular, insomnio, fatiga, dificultad para concentrarse, problemas digestivos o respiratorios, entre otros. Esta vigilancia constante genera intentos disfuncionales de evitar el peligro, buscar ayuda o reprimir emociones, que solo perpetúan el malestar.

Además, la ansiedad no suele venir sola. Puede estar presente en múltiples trastornos psicológicos como el trastorno de pánico, fobias, hipocondría, trastornos obsesivo-compulsivos, estrés postraumático, depresión, trastornos sexuales y de la alimentación. Incluso, se relaciona con enfermedades físicas como la fibromialgia, el asma o afecciones cardíacas.

Un punto clave es no confundir ansiedad con miedo. La ansiedad es la reacción fisiológica; el miedo, una percepción emocional. Según los neurocientíficos Damasio y Gazzaniga, reducir los síntomas ansiosos con medicamentos puede calmar el cuerpo, pero no cambia la percepción del miedo, que sigue presente e incluso puede intensificarse si la persona se siente incapaz de reaccionar. En este sentido, tratar únicamente la ansiedad puede dar un alivio momentáneo, pero sin abordar el miedo subyacente, existe el riesgo de una recaída más profunda.

Una opción terapéutica efectiva es la Terapia Breve Estratégica, que no solo se enfoca en reducir los síntomas, sino en cambiar la manera en que la persona percibe y enfrenta sus miedos. Este enfoque ayuda a la persona a romper patrones disfuncionales y recuperar el equilibrio emocional.

Comprender la ansiedad desde una perspectiva integral y sin juicios es un primer paso para afrontarla. Hablar de ella con empatía no solo ayuda a quienes la padecen, sino que también abre la puerta a soluciones reales y efectivas.

Para más información, acede a este video de YouTube donde te explico las diferentes manifestaciones de la ansiedad.